¿Te suena?: “Los problemas personales de la puerta para afuera, acá trabajamos”

Esa frase acompañó mi primer día de trabajo en una oficina del microcentro de Buenos Aires. Mareada por la emoción de la gran ciudad y por la aceptación de mi curriculum absolutamente vacío en una multinacional, no pude comprender el gran daño que una simple frase causaba en mi SER, mucho menos en el mundo.

Me esmeré mucho por cumplirla “Los problemas personales de la puerta para afuera, acá trabajamos.”

 

Todo buen empleado ha intentado cumplir alguna vez esta orden impartida por casi todos los “jefes” del mundo: “los problemas personales los dejamos en la puerta, por favor”. Fragmentar nuestra vida, nuestra personalidad – como si acaso fuera posible – ha sido una genial estrategia de poder, de consumo, de adoctrinamiento y lejos … lejos está esa estrategia de aumentar la sana convivencia, la democracia, la paz y la felicidad.

 

Obviamente solo apunta a la productividad: otro gran eslogan publicitario para la “Esclavitud”.

 

Tardé muchos años en comprender que mi curriculum vacío no tenía importancia al lado de mi personalidad condescendiente, esmerada y respetuosa de la autoridad: por lo general con eso alcanza para conseguir los mejores trabajos, después gracias a esas mismas cualidades resulta que uno es bueno en algo.

Y todo parece encajar y auto justificarse.

 

PERO

La regla se invierte cuando maduramos, la personalidad se desarrolla y resulta que la condescendencia no era incondicional, el esmero se va enfocando en las verdaderas pasiones, talentos o curiosidades, y el respeto pretende ser algo de ida y vuelta: en ese momento es cuando el curriculum empieza a tener ingredientes interesantes, pero UNO también, por lo tanto ya no es materia disponible para la mayoría de los buenos trabajos.

 

Por suerte algún día nos damos cuenta de que algo cambió.

Con algo de creatividad siempre hay trabajos que se adaptan a las verdaderas personalidades de cada uno.

 

Somos UNO.

 

Jamás dejes detrás de una puerta tu VIDA para adaptarte a un espacio.

Jamás.

El costo es altísimo, en la propia vida ni hablar, pero miremos el mundo: cuán diferente sería si un soldado pudiera demostrar su compasión antes de apretar el gatillo.

Cuán diferente sería si quienes fabrican las mas poderosas armas de exterminio pudieran canalizar su capacidad laboral con ingeniosas creaciones para una vida sustentable.

Cuán diferente sería el concepto de SALUD si los médicos no tuvieran que pensar cuánto le cuesta a la cobertura privada de salud el estudio preventivo que le está por hacer a un niño que seguramente igual muera de cáncer.

Cuán diferente sería nuestra entrega a la vida si pudiéramos saldar esta deuda humana y ecológica inmensa que tenemos con áreas como Africa, Oriente, Centro América, el Amazonas y a la vuelta de la esquina.

Cuán diferente sería el mundo si nunca hubiéramos separado nuestros “problemas personales del trabajo”.

 

“No seas productivo: sé vida”

El día que seamos UNO la vida va a ser productiva de verdad y cerca de nuestros mayores anhelos. El trabajo va a ser respetado por su verdadero significado de dignidad, utilidad o progreso vital, y no por CUANTO le queda a un círculo cada vez más pequeño de personas que evidentemente han dejado TODO afuera de sí mismos y ya solo – pobres almas – les queda juntar, acumular, ostentar y medirse en dinero.

Qué bueno sería escribir en el curriculum: Aquí me presento entero, dispuesto, con mis problemas a cuesta y gracias a ello, también con mi verdadero empeño, mi verdadera capacidad y toda mi entrega para hacer de mi trabajo un hermoso y productivo momento de mi vida. Si acepta contráteme, sino: siga buscando una máquina humana que indefectiblemente le generará muchos trastornos legales cuando Ud. mismo lo deje sin trabajo, sin personalidad y de nuevo solo tras la puerta con sus problemas desatendidos por mucho tiempo: ese acumulado de resentimientos es lo que estamos viviendo hoy.

 

Revirtámoslo siendo nosotros mismos.

FELIZ DÍA DEL TRABAJADOR HUMANO común, creativo, neurótico, entusiasta, rebelde y controvertido … que ya somos! Gracias a ESE trabajador podemos pensar un futuro mejor.

 

Lic. Vanesa Vicente

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