El síndrome del Neurótico Adaptado: el esclavo satisfecho

Hipócritas… TODOS hipócritas… y qué… así es.

Es fácil ser esclavo. Es simple no cuestionar la autoridad. Es mejor ser invisible que llamar la atención siendo LIBRE.

Ya no hay barcos cargados de esclavos (bueno… nos hacen creer que no hay) pero la esclavitud moderna va por otras vías porque esa pre disposición llamada Síndrome del Esclavo Satisfecho, sigue radicada en el inconsciente de muchos individuos. Al Sistema imperante – que no es el de hoy, sino el de siempre, y me refiero a ese conjunto de personas, instituciones y elites que buscan Dominar – le viene muy bien alimentar esa pre disposición e impedir que se avance hacia la libertad personal, el autoconocimiento y la reflexión.

Es paradójico que estemos llegando al extremo de la Libertad del Mercado, asumiendo que determinadas normas de un juego tengan una libertad que el ser humano aún no goza.

Mirando de lejos el mundo de las Finanzas, el esquema de Crecimiento Productivo y la inalcanzable meta del Éxito, cualquier observador sincero se dará cuenta que el Juego Propuesto y Aceptado goza de una libertad ilimitada con tal de alcanzar sus objetivos, mientras que USA como herramientas para tal objetivo, la libertad limitada de los seres humanos que participan de él.

 

Bueno, pero esto fue tan solo una introducción, en realidad quería compartir una nota que sintetiza el estudio del Síndrome del Neurótico Adaptado: o mejor dicho del Esclavo Satisfecho… no te sonrías, a vos también te toca una parte…

 

Entre nosotros HAY esclavos satisfechos. Son personas que rechazan la libertad, luchan contra ella y por ende enfrentan a quienes intentan ser libres. En este artículo adentramos en cuestiones de la profunda psicología del ser humano, es necesario aceptar que vivimos un proceso de superación constante, como seres comunitarios no podemos separarnos unos de otros – eso es una ilusión – el esfuerzo individual es breve si no es comunitario y poco se puede lograr a nivel comunitario sin la voluntad individual: es de ida y vuelta, todos estamos de alguna manera inmersos en la realidad que vivimos. Reflexionar sobre esas realidades podría ser un paso hacia la comprensión para luego modificar algo. Nadie se ofenda cuando afirmamos que entre nosotros HAY esclavos satisfechos.

 

“El problema principal del esclavo no son en sí mismas las distintas calamidades que tiene que soportar día tras día por su condición de esclavo (…) sino que es, más bien, la matriz de pensamiento que no le permite cuestionar su esclavitud” – Bertrand Regader, psicólogo educativo

 

Si reflexionamos sobre el bombardeo de películas, sectas, corrientes de pensamiento livianas – sin basamento – y sobre todo los Medios de Comunicación y la Publicidad, nos vamos a dar cuenta que hace décadas que vivimos inmersos en una educación colectiva hacia la sumisión, el falso Carpe Diem, vivir el presente y buscar la satisfacción de cada pequeño momento, efímero… La felicidad está en lo pequeño, vivir el momento, respirar profundo y buscar la propia armonía interna, eso es LA FELICIDAD. Una persona optimista es quién encuentra en cada escollo al menos un instante de luz, una oportunidad, un pensamiento positivo que lo eleve como Peter Pan para volar.

 

A ver, paréntesis.

Señor lector, no vamos a ser negadores sistemáticos con esta redacción limitada por las palabras, en todo engaño hay gran parte de verdad, el problema es irse a los extremos, verdad? Es bueno tener una postura optimista, es bueno ser un soñador y buscar la felicidad, es increíblemente beneficioso alimentar la felicidad en las pequeñas cosas, pero todo es un profundo engaño si esconde prohibición de autonomía y expone al ser a una situación de constante sufrimiento y quita de libertad.

 

La liviandad es un auto engaño. No es tan grave la intencionalidad de las películas, las sectas, el Marketing o los periodistas entrenados para enviar ese mensaje, como la propia entrega a recibir dicho mensaje.

 

Allí es donde radica el Síndrome del Esclavo Satisfecho. Una neurosis compleja del ser super adaptado que está satisfecho y hasta agradecido de su condición de “no libertad”. Esta satisfacción – que termina fundiéndose con la comodidad por más extraño que resuene – ayuda a que la condición de esclavo poco a poco pase a ser inadvertida por el propio individuo.

 

Su sumisión no tiene nada que ver con el sufrimiento que se aplica sobre él sino con su condición de entrega – predisposición profunda – a que el poderoso se ensañe con él, está convencido de que es merecedor de los sufrimientos, puede incluso sentirse abandonado cuando no recibe sufrimientos de quién considera su superior.   Y es feliz cuando recupera su atención.

 

Asumir que hay un poderoso es el primer paso hacia esta condición o mas bien hacia la construcción de la neurosis.

 

¿Tienen algunas personas por naturaleza esta condición?

 

Es aún una materia de análisis. Honestamente la mayoría de los estudiosos e investigadores piensan que va mas por una cuestión de costumbres, herencias y educación, que por supuesto condicionan al ser desde que es concebido. Pero el debate es amplio. Quizás se trate  en parte de una condición primitiva que está instalada en nuestro cerebro reptiliano desde las épocas en que el hombre temía al trueno, luego a un Dios Todo poderoso y ahora al Sistema. Quizás es una condición natural que nace en el mayor de los miedos. Todo es posible. En todo caso no buscamos al culpable, sino que intentamos comprender esta naturaleza que convive con muchos de nosotros y condiciona a la sociedad en su búsqueda de Felicidad, Libertad y sobre todo DIGNIDAD.

 

Lo más triste es que desde los ámbitos que buscan el poder sin duda usan esta condición de “super adaptación y esclavitud” a través del abuso de las publicidades, los mandatos sociales, los extremos morales de algunas religiones y sectas, y sobre todo en la Educación.

 

Hoy el Ser Humano no es educado para ser libre sino para adaptarse. No es educado para conocerse a sí mismo y encontrar sus propias virtudes y talentos, sino que se prioriza el acumulado de información y el acatamiento a “la norma”. Sistemáticamente anulamos la esencia de cada individuo para que no moleste y permita a la sociedad seguir siendo esclava del poderoso.

 

La sociedad actual:

 

Gracias a las luchas que adornan la historia de la humanidad, los Derechos Humanos han logrado que los barcos de esclavos desaparezcan (al menos esos navíos que iban a las costas de Africa a literalmente raptar gente), como también las cadenas y los castigos físicos.

 

Pero la esclavitud moderna va por otras vías porque esa pre disposición sigue radicada en el inconsciente de muchos individuos. Al Sistema imperante – que no es el de hoy, sino el de siempre, y me refiero a ese conjunto de personas, instituciones y elites que buscan Dominar – le viene muy bien alimentar esa pre disposición e impedir que se avance hacia la libertad personal, el autoconocimiento y la reflexión.

 

Es paradójico que estemos llegando al extremo de la Libertad del Mercado, asumiendo que determinadas normas de un juego tengan una libertad que el ser humano aún no goza. Mirando de lejos el mundo de las Finanzas, el esquema de Crecimiento Productivo y la inalcanzable meta del Exito, cualquier observador sincero se dará cuenta que el Juego Propuesto y Aceptado goza de una libertad ilimitada con tal de alcanzar sus objetivos mientras que USA como herramientas para tal objetivo la libertad limitada de los seres humanos que participan de él.

 

Sin duda, a nivel social, no podemos en masa desprendernos del Síndrome del Esclavo Sumiso. Intentar debatir con finalidad útil entre Comunismo o Capitalismo, una religión u otra, Discriminación o Inclusión (la lista de dualismos sería interminable – pero ya se entiende) es sin duda un esfuerzo con poco futuro si no reflexionamos sobre la Condición del Neurótico Sumiso que alimentará, cuidará e incluso luchará por mantener su posición de comodidad absoluta: ser el esclavo feliz dándole lugar a un Poder que lo transforme en ese esclavo.

 

Honestidad Emocional: somos generadores de hipocresía

 

Se incentiva a los niños a tener una mirada crítica y autocrítica sobre determinadas cuestiones, pero a la hora de la verdad – en la vida real, en esas cuestiones importantes de la sociedad – la profunda crítica, la autonomía ética es fuertemente castigada.

 

Las rutinas diarias, llenas de exigencias, nos distraen de lo importante. Pero la mayoría de nosotros nos entregamos a ellas con facilidad, la resignación pasiva es una elegante trampa: vamos tras el objetivo del dinero, del éxito (que nadie sabe muy bien de qué se trata, por lo que permitimos que la televisión nos ponga la zanahoria delante del carro), el mandato de estar al día, no deber nada, cumplir, hacer las cosas bien para no llamar la atención y estar muy atentos a que nadie nos señale con el dedo.

Ser invisible es una buena estrategia para el mas sumiso de los esclavos. Invisible pero cumplidor, porque para no llamar la atención hay que ser el mejor de los esclavos.

Muchos se confunden al pensar que esa invisibilidad es libertad.

 

Tiene un alto costo emocional.

Auto someterse es bueno para no llamar la atención pero es mortal para el ser humano que paradójicamente está dotado de inteligencia, creatividad, sueña y proyecta. Sabemos que la libertad absoluta es dañina, la condición de ser “sociales” nos invita a la sana auto represión, para convivir, pero se entiende que estamos hablando de un sometimiento enfermizo, una esclavitud feliz. Una ignorancia voluntaria de todo nuestro potencial a favor de un poderoso – figurativamente – que domina nuestra existencia.

 

Así es como miles de psicólogos y profesionales de la salud observan los avances de la Depresión, los suicidios adolescentes, enfermedades que provienen del estrés emocional, y de la auto sumisión o exigencias inhumanas de adaptación.

 

Al cerrar los ojos muchos de nosotros podemos imaginar nuestras capacidades, creamos fantasías con nuestra ilimitada creatividad, soñamos con nuestras propias virtudes tapadas, imaginamos como sería responderle a nuestro jefe por sus atropellos o nos despertamos con una pesadilla donde atacamos al conductor del otro auto por cometer una infracción. No es que debemos dar riendas sueltas al ODIO, mas bien debemos preguntarnos de dónde viene, secretamente la falta de libertad alimenta un grado de odio que reprimimos para seguir en la postura de esclavos, lo que suele suceder es que ese odio sale luego mal dirigido, o se esconde en alguna enfermedad, oscuridad o perversión.

 

Son avisos.

Estamos atrapados.

Elegimos la anestesia y lo peor es que se las enseñamos a nuestros hijos para “que no sufran”.

 

Te hago una pregunta…

 

Sabiendo de qué se trata esta neurosis, y además sabiendo que es un sufrimiento colectivo, me atrevo a dejarte una pregunta para tu intimidad, para lo mas profundo de tu consciencia:

 

  • En lo personal ¿Tenés la convicción y la valentía suficiente para cortar las cadenas?
  • En lo social: Si descubrís que las propias cadenas ya están algo oxidadas, pero si tenés la oportunidad de permitir que tus hijos sean algo más libres, o tu pareja o tus amigos, lo harías? a costa de tus propias dualidades?
  • ¿Podés dejar que los seres a tu alrededor escapen de este Síndrome de Esclavitud?

 

Pensemos juntos. Juntos hacemos lo colectivo.

Te pido un favor:

No renuncies, tu renuncia es en parte también la mía.

GRACIAS

 

Lic. Vanesa Vicente

Vanesa Vicente

Acerca de Vanesa Vicente

Hola! Gracias por tu visita. Siempre doy muchas vueltas para “presentarme”, supuestamente este espacio es para la biografía, ja! Pero no es relevante… es más importante que comiences el análisis profundo que todos debemos hacer de nuestras vidas… Es más importante decirte que QUIERO CAMBIAR EL MUNDO… y no puedo sola. Te lo digo acá sin pedir permiso porque cuando nos crucemos en la calle quizás esté intentado no atropellar nada con el auto y vos estés intentando marcar un número en el celular. Y si en la calle me pongo a gritar que debemos tratarnos con AMOR seguramente termine acallada por los bocinazos y la indiferencia. Seguramente me esquives y trates de que no perturbe tu agenda. Sin embargo, deseás un mundo mejor. Deseas que más personas descubran las maravillas que hay en tu corazón, y deseás que tu familia, tus amigos, tus hijos vivan felices, en paz, en salud… Nos tenemos que encontrar en alguna parte para conversar de nuestros deseos compartidos de vivir en un mundo más solidario, más equitativo, con menos guerras: mas amoroso, más justo y sano! En un mundo que “sintamos” vivo, comprendiendo que debemos cuidarlo así como la Tierra nos cuida a nosotros. Eso es lo importante: comenzar a sentirnos UNIDOS, disfrutando de nuestras diferencias para que ellas logren cultivarnos en lugar de distanciarnos. Vivo con alegría, y a veces me critican la sonrisa y el entusiasmo. Vivo con amor porque soy humana y como soy humana a veces me equivoco, entonces no me creen mas y me tratan de mentirosa. No culpo a nadie por los días que me siento mal, pero si no sigo sonriendo alguien me culpa a mí de cosas que no entiendo. ¡Me pasa a mi que voy de frente con mis convicciones y con una vida feliz! no quiero imaginarme lo que le pasará a otras personas que viven mas inseguras de amor y con una vida mas compleja. PERO así vivimos… descreyendo de las cosas buenas. ¿Sabés que? Somos todos BUENOS, entonces creamos en nosotros mismos, y podremos creer en los demás. Porque cada vez que prejuzgamos, que criticamos o que tratamos a alguien de mentiroso, en realidad estamos alimentando el odio que entre todos hemos inventado… el ODIO es un invento. Y nos frena, nos hace fruncir el entrecejo antes de saludarnos… Y la verdad… es una pérdida de tiempo! Dejemos de alimentarlo y solo quedará el AMOR, que es lo más natural entre todas las cosas VIVAS. Bienvenido a un mundo de Amor, donde TODO es posible. Cambiar el mundo es posible, porque sabes una cosa más que descubrí? Lo que quiero cambiar son cosas inventadas por el hombre, por nosotros mismos, esas cosas que hacemos a cada rato… así que SI se pueden cambiar! Y ya las estoy cambiando... porque SI creo en las cosas buenas, lo bueno es lo que llega solo, lo que se presenta sin explicaciones, es la emoción que sentimos al generarle a otro una sonrisa, es el alivio de darle de comer al que tiene hambre, es la oxigenación que nos regala un acto de justicia… Así y todo, nunca lo bueno es egoísta… fijate que siempre que te sentís bien, aliviado u oxigenado, la gente a tu alrededor también está mejor. Si cambiar el mundo es evitar una guerra, no lo lograremos! Pero si cambiar el mundo es generar amor alrededor de cada uno de nosotros… un día, no habrá más guerras.
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