Era importante! Pero ya no quiero escucharte

“Ya no te voy a escuchar” – ¿fue ayer?

Sonó primero como un capricho más

Suspiré y pensé “lo importante

es que se anime a expresarlo” – sí, fue ayer.

“Ya no te voy a escuchar” – esta mañana,

No fueron palabras, fue la idea que me traspasó

Lo importante es que comprendí

todo el tiempo  que quedó atrás – algo cambió.

“Ya no te voy a escuchar” – me retumba.

Llegó un momento en que fue verdad

Me sorprendió entre lágrimas calientes

Pero mi silencio me sorprendió más.

Yo quería todavía pasarte mis recetas – todas.

Quería contarte un poco más mis experiencias.

Quería decirte una vez más que “te amo” – con caricias,

Quería verte como a un niño que crece … niño.

“Ya no te escucho mas” llegó cuando no tenía que llegar.

¿Y el “debo”, el “no debo” y la “responsabilidad”?

Quería demostrarte que es mejor completar la tarea,

descansar bien y aceptar alguna que otra negación.

Pero llegó! ¿Como será vivir sin que me escuches?

Cuando vea que se viene un profundo acantilado

Y tus piernas no dejen de correr…tomes carrera!

Y creas que – quizás por mis cuentos – sos alado!

Como será vivir sin gritarte BASTA! Era un cuento!

Por favor! Un abrazo mas, un “cuilalo” mas,

Un “si mami, no te preocupes” – te amo.

Una mirada más de comprensión – una.

Una…

Te miro ya de lejos con pavor…

Me asusto y me pica la impotencia.

Me arde la ansiedad y me quema el silencio.

Pero el “ya no te voy a escuchar” es…

Es una sentencia.

Sos un ser entero, un guardián de la belleza.

Sos un soñador con alas propias, con creencias.

Sos un futuro incierto y amplio como el Universo.

Y lo más importante es que hoy – que hablo silencio…

Lo más importante es que hoy – que terminó el monólogo…

Lo más importante de todo – además de que te quiero…

Es que no tenía nada importante ya para decirte:

¿Acaso es mejor cumplir para luego vivir?

¿Acaso tiene sentido recetar antes de crear?

¿Acaso la realidad se puede observar de lejos?

¿De algo sirve la física cuando un hombre quiere a volar?

Ya estaba desorientada. Hace años que me superaste.

Tus palabras son sabias y es mejor vivir que escucharme.

Ya es mejor estar que hablar. Es mejor aprender que enseñar.

Es mejor volar futuro que pisotear pasado. Sí… ya no me escuches más.

Pero bueno… Seguiré por aca… firme y atenta, estaré cerca.

Por las dudas adelantemos “perdón” por las idas y vueltas.

“Disculpas” por todo lo que me falta decir y vas a escuchar.

“Gracias” por tolerar, por las respuestas suaves y tu mirada.

Y dejo un “te amo”

Qué digo! dos, tres, millones…

para cuando no soportes a la madre

de mi niño hombre.

 

Vanesa Vicente

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