Análisis de un slogan perverso «Cambiemos»

MKT – slogan Cambiemos. Análisis. Realizado en Sept 2015

 

La consigna de «cambio» es tremendamente perversa para una promesa electoral.

Este slogan le promete a cada individuo lo que ese individuo DESEA como cambio, sin nunca esbozar de qué se trata tal cambio. Es simple sostener esa ilusión con medios y periodistas partícipes de la estrategia (por ej cayendo en lugares comunes de esperanza y progreso) Es decir que una consigna política sin contenido, se le propone a millones de individuos votar para lograr SU cambio. Entonces lo que se empieza a generar mientras se logre que nadie argumente ni explique de qué se trata el prometido “cambio” – algo difícil pero en campañas cortas, posible – es que millones de personas se lancen a una carrera individual por lograr su propio sueño.

 

¿El resultado?

 

Muchos votarán por su sueño, pero luego la frustración será inmediata.

 

No hay promesa electoral que pueda satisfacer millones de sueños diferentes y mucho menos en el corto plazo. Además el efecto colateral – sabido – es que esas personas se enojarán las unas con las otras porque no soñaban lo mismo. Ese será el primer síntoma de des-unión pero queda entre los votantes, al menos en el primer impacto. Y el poder logrado en ciertas elites se instalará durante el descontendo y desconcierto de las masas.

 

A veces este efecto se genera sin querer, y quién lo generó sufre las consecuencias, pero es muy grave para la sociedad cuando la consigna es gestada sabiendo todo esto. ¿Qué harán cuando la gente salga a la calle?

Porque hay un eje de manipulación encubierto del que todos seremos cómplices apelando al sueño individual y cargándole nuestra frustración a otro ciudadano. Pero un día estallaremos.

 

Así, resulta que el objetivo es, desde el comienzo, simplemente hacer soñar a la gente en pleno conocimiento de que está siendo manipulada. Pero los sueños son poderosos, porque por lo general se basan en los más profundos temores.

 

La realidad mientras tanto va por otro carril y deberán prepararse los mecanismos de contra ataque para cuando el pueblo se de cuenta que fue engañado. Pero la gente que es capaz de manejar tal consigna, sabe cómo se activan esos mecanismos y tendrá el plus – durante determinado tiempo, no eterno – de que el pueblo aún estará enojado consigo mismo, entre sí, por no soñar lo mismo.

Las ilusiones siguen siendo la mejor droga. Y el miedo el mejor manipulador.

 

Si analizara profesionalmente una campaña de este tipo para comprar un auto o unas vacaciones, diría que es brillante, pero como se trata de política, me genera una ansiedad profunda y difícil de digerir.

 

Falta ver para qué – con qué objetivos – se desearía algo tan perverso y con tanta gente a cuestas, pero eso ya excede a un análisis de marketing y hasta acá llego.

Ya estamos cerca de las elecciones. Todo intento por hablar de esta manipulación del mensaje y de las emociones solo logra que gente que no tiene idea de mi profesión me tilde de cosas que nunca fui, nunca milité, no estoy afiliada a nada, y solo me preocupa – como siempre y mi trayectoria así lo demuestra – el bienestar del conjunto social, porque somos seres sociales, porque yo soy y me asumo como un ser comunitario. Me preocupa lo que viene. Me duele y no puedo hacer nada. Me esperan meses sin dormir, esperando ver lo que ya sé que veré.

 

Lic. Marketing Vanesa Vicente – Septiembre 2015

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